Seguro que más de una vez te has encontrado ante la tediosa tarea de crear el mismo tipo de documento una y otra vez, teniendo que modificar únicamente un puñado de datos específicos. En esos momentos de repetición vacía, es casi inevitable pensar: “Ojalá existiera una forma en la que pudiera simplemente insertar los datos o ideas necesarias y que él se encargara de redactarlo todo de forma automática”.
Para que veáis un ejemplo real de lo que hablo, en mi día a día como juez en un Juzgado de lo Penal me enfrento con mucha frecuencia a resoluciones cuyo esqueleto es siempre el mismo, cambiando simplemente los datos de las partes y las responsabilidades impuestas, como es el caso de las sentencias de conformidad.
Hasta ahora, lo más común y habitual era que cada uno de nosotros tuviera su carpeta con modelos que íbamos reutilizando: modelo genérico de sentencia de conformidad, o modelo de sentencia de conformidad para conducción sin permiso + decomiso; modelo para conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas + negativa... Seleccionado el modelo, sustituíamos los datos concretos de las partes y de las responsabilidades derivadas.
Trabajar sobre modelos tradicionales de “copia y pega” conlleva un riesgo evidente de arrastrar errores de otros expedientes, y exige una tediosa labor de ir buscando minuciosamente los puntos en los que sustituir información, así como controlar luego que el resultado es correcto.
Por eso hubo un día en el que surgió la necesidad de empezar a crear herramientas adaptadas a mis necesidades. No son obras de ingeniería informática, sino simples gestores dinámicos de plantillas encargadas de crear de cero cada documento, pero en base a mis preferencias y adaptadas al caso concreto.
Así nació, por ejemplo, el Proyecto de Conformidad Penal que recibió el Premio Calidad de la Justicia por el Consejo General del Poder Judicial. Con unos cuantos clics, el sistema organiza los datos preestablecidos de forma limpia.
La forma en la que consigo crear estos gestores dinámicos de plantillas es a través de lo que se denomina “formulario”, y aunque a priori pudiera parecer que para crear tus propios formularios necesitas haber estudiado 9 años de Ingeniería Informática en Harvard, lo cierto es que Word ofrece la posibilidad de crearlos de forma mucho más potente y sencilla de lo que imaginas.
Muchas veces utilizamos Microsoft Word como una simple máquina de escribir, pero bajo su superficie se esconde un motor de automatización extremadamente potente. Word tiene oculto todo un sistema que permite construir interfaces reales donde el usuario diseña cómo quiere el formulario, introduce datos y el documento se genera solo, siguiendo nuestras reglas.
Por ello, y aprovechando el paraguas que me ofrece mi Blog, he decidido crear un nuevo apartado en el que enseñaros los primeros pasos para programar formularios sencillos, sin complicaciones innecesarias. No pretende ser una guía técnica avanzada, pues si hay una realidad incontestable es que yo no soy ni programador ni mucho menos profesor.
Mi única intención es compartir de forma clara lo que he ido aprendiendo por el camino. De hecho, he diseñado esta guía paso a paso pensando exactamente en el recurso al que me habría gustado tener acceso cuando empecé: un mapa directo, sin tecnicismos, para no perderse.
Seguro que un programador experimentado haría lo mismo de forma mucho más eficiente y sencilla, pero como se suele decir “de aquellos mimbres, estos cestos”.
Si tenéis un poco de paciencia, os puedo asegurar que en mucho menos tiempo del que imagináis podéis aprender las nociones más básicas que os permitirán crear vuestros propios formularios. Una vez que entiendes cómo encajan las piezas, se abre un mundo de posibilidades. ¡EMPEZAMOS!
BLOQUE I: La arquitectura del sistema
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